miércoles, febrero 18, 2004
Anuncio públicamente que, debido al escaso éxito popular de las fábulas (hecho explícito por la carencia de comentarios), ésta última es eso, la última. Desde hoy sólo las haré por encargo. Hala pues.
Allá, en los mentideros del pueblo, se dijo durante mucho tiempo la verdad. El oso hormiguero con flequillo vivía a costa de los demás. Pero a nadie le importó demasiado hasta que el lémur socorrista se indignó públicamente por ello. Únicamente la grulla funambulista mantuvo sus principios, junto a él,... frente a todos.
martes, febrero 17, 2004
Érase que se era, que una mañana hermosa un pejegallo amenorreico tuvo un capricho singular: "Un porro me quiero fumar, aunque en ayunas me ha de encontrar". El guacamayo trompetista, el más conocido proveedor de sustancias de la barriada murió la semana pasada, con lo que la incerteza asoló su alma. Quizá la orca socialista merecía otra oportunidad.
jueves, febrero 12, 2004
"Miénteme, por favor, miénteme si es necesario, pero jamás vuelvas a decirme eso" dijo amenazante la foca leopardo a la lombriz sin seguro. La medusa alquimista, tras la puerta, comprendió que desaparecer ya no era simplemente una opción.
viernes, febrero 06, 2004
Un puto bicho raro se levantó por la mañana y dijo "pa que coño me vi a levantar". Y se metio otra vez en la cama. Punto final. A ver si así os da por comentar algo , cojones.
jueves, febrero 05, 2004
Se abre un nuevo día en la costa. La vida es púrpura ahora. El calamar barbilampiño salió ayer a cenar con el celacanto odontólogo. "Es posible que se amen tanto como dicen", dijo el koala con dengue antes de darse la vuelta y desaparecer para siempre, con una lágrima a punto de besarle.
"¡Máldita mujer!" exclamó la garrapata malabarista. Sus recuerdos le asaltaban de improviso siempre que miraba a Jane, la ñu ambidiestra. Un año más, aguanta, se decia a sí mismo. No sabía que pasaría el resto de sus días en prisión con un pato almizclero sonámbulo.
lunes, enero 26, 2004
Un saltamontes con patillas paseaba placidamente por los parajes en los que había descubierto el amor. Aquella cucaracha pecosa le atrajo enormemente. Hizo mal y lo sabe. Ahora debe pasarle una pensión para mantener a esos preciosos churumbeles. Tres hormigas cabezonas que representan todo aquello que quiso ser y nunca fue.